ÍNCIPITS DESAPROVECHADOS (2)

Los Íncipits son, en el plano literario, los comienzos de relatos, cuentos, novelas. Muchas veces, una narración surge del propio comienzo, aunque parezca un juego de palabras. Quiero decir que en ocasiones todo un relato se continúa porque se ha encontrado un inicio prometedor. Muchas otras (son abrumadora mayoría), se dispone del inicio, pero no se sabe o no se quiere continuar. Los que siguen son ejemplos de este segundo tipo. Pretendieron ser algo, y se quedaron en eso: en proyectos sin desarrollar, en potencias sin acto, en relatos que no lograron continuidad. Dejan, eso sí, amplio espacio a cualquiera para imaginar cómo seguirían. Y animo a quien esto lea, a que pruebe y concluya lo que yo sólo pude comenzar. Tiene todo mi permiso para hacerlo, y este escrito se puede mostrar como justificante de ello.

  1. Ella conquistó el aire. Ella subió a la luna. Ella conquistó el universo. Lo supimos todo por los noticieros. Nuestra madre jamás nos contó nada de sus locuras
  2. Vivo en una cárcel imaginaria. Tiene sus guardianes, sus reglas, sus ventajas. Aún no conozco el alcance total de mi pena. Pero confío en poder reducirla si confieso
  3. No te apresures, ya casi has llegado. Has sido muy rentable para quien te hizo encargos. Mereces tu recompensa. Pero no tengas prisa. Al infierno se llega enseguida
  4. No entendí por qué el hombre a quien yo debía matar se propuso matarme a mí. Luego entendí que quien nos contrató fue la misma persona. Que había hecho una apuesta…
  5. El amanecer está lleno de sobresaltos, de momentos imprevisibles. Prefiero la noche, sobre todo de luna nueva, donde la oscuridad es absoluta en el bosque, y nadie te puede encontrar
  6. Fotografío cadáveres, pero no trabajo para una funeraria. Fotografío cuerpos muertos, pero ninguna facultad de medicina me requirió para ello. No trabajo para nadie. Sólo fotografío mis propios crímenes
  7. Le puse dos velas al Sagrado Corazón. Habitualmente, pongo una. Soy creyente, pero con moderación. Esta vez la ocasión bien requería un suplemento. Después de pensarlo un instante, pus dos velas más. Al diablo
  8. Este iba a ser tu año. Me lo viniste diciendo muchas veces. Te fui creyendo cada vez menos, harto de tu insistencia. Pero cuando me llegó el encargo con tu nombre, no pude menos de admirarme por tus dotes adivinatorias
  9. Asimila su muerte. Es ley de vida. Vivió mucho, y bien. No dejó deudas. Os educó bien. Cometió algunos errores; ¿quién no? Pero ya pagó por casi todos ellos. Ahora, debes asumir su muerte, y cobrar su herencia. Y asumir, también, sus deudas pendientes
  10. El mono se le acercó por detrás y le quitó el móvil nuevo, recién estrenado. Pensando que si lo asustaba, echaría a correr y no volvería a verlo, intentó no moverse demasiado, por si el animal se cansaba y le ofreció unos cacahuetes a cambio. Pero el mono rechazó la oferta, y comenzó a teclear la pantalla. Con las dos manos

Deja un comentario