Héctor lo sabe bien. La despedida es definitiva. Sabe que Aquiles es inasequible a su fortaleza. Sabe que morirá a sus manos en brutal combate. Pero oculta a su esposa que ella y su hijo no escucharán más palabras de sus labios y que su figura y cuanto se han dicho pronto serán sólo recuerdos. Andrómaca escucha su discurso, anegada…
Apartado de todo, el jinete ordena a su montura acelerar la marcha. Tras el paso corto, el trote, y luego, ya al final, un galope rápido y más prolongado. Ajeno a todas las preocupaciones de su casa, subido a una atalaya que el ser humano supo apreciar desde época inmemorial, todo se ve distinto, a otra altura, con otras dimensiones.…
De siempre me hablaron de ti. Ya de pequeño. Pero nunca te veía. Fui leyendo desde chiquito, y cuando el mundo griego se apareció ante mí, tu ausencia pesaba lo suyo, presa quién sabe dónde. Por los 18, comenzó todo. Unas veces me impulsaba una energía irresistible. Otras, no sabía por qué lo hacía todo. Pasaba del entusiasmo más extraordinario,…
Querido Santa Claus, te escribo a ti un poco desesperado, porque los Reyes Magos no me hacen ningún caso. Cuando al principio le escribí a Melchor -mi preferido- pidiéndole la moto eléctrica, recibí las fábulas completas de Esopo y una caja de lápices de colores. Cambié de rey, y a Gaspar le solicité algo más modesto: una bicicleta con patines;…
Ya han pasado varios meses desde que me dejaste, y sí, ya sé que el premio de la lotería de navidad fue muy suculento, y que podría sacarme de pobre, aunque todavía no se me han secado las lágrimas que sigo derramando, que la concesión de la cátedra de Estética en la universidad llegó con retraso (aunque la acepté igualmente),…
He ido, como acordamos, a casarme contigo en el juzgado, hoy, al mediodía. No ha podido ser. No compareciste. Nadie supo qué pensar. Los demás se interrogaban con la mirada, y algunos intentaban animarme como podían, mientras el asombro y la vergüenza me recorrían de arriba a abajo. Pese a sus intentos, no te me quitabas de la cabeza. Pero…
Mis alumnos saben muy bien cómo levantarme el ánimo. Nadie como ellos, para ofrecerme motivación, cuando tengo el día bajo. Soy bueno dando mis clases. Aunque demasiado blando, si me apuran. Mi excesiva empatía a veces me desborda. Soy tan bueno, que jamás levanto la voz, mi carácter lo asume todo y me llevo los problemas para casa. Pero no…
La niña lloraba desconsolada, y me acerqué a ver qué le ocurría. No decía nada, pero ante mi insistencia, me dirigió la mirada con los ojos muy húmedos y me señaló el árbol que estaba justo enfrente. Miré, pero no vi nada. “Mi gato”, me dijo. “Arriba”. No entendí, al principio. “Se quedó arriba, y no baja”. Comprendí. Decidí ayudarla.…
Me nacieron contra mi parecer a mediados del siglo XX; me oponía a salir, pero un obstetra con fórceps zanjó mi resistencia. Fui un niño enfermizo, por lo que los diversos episodios de fiebre, cuarentenas e incluso dos operaciones graves, marcaron mi infancia. En aquella época, no podía decidir nada: ni la alimentación, ni la vestimenta, ni la diversión, pues…
Mi madre vuelve a consolarme de mi desgracia. Le recuerdo que me han dejado ya demasiadas veces. Replica que nunca son demasiadas, que merezco más. Recapacito un poco. Tal vez tenga razón. Leo de nuevo otra antología de cuento gótico. No puedo evitar enamorarme de la protagonista. Es una mujer fantasma de gran solera. Capto similitudes entre ella y la…
