La cólera de Aquiles estuvo siempre bien justificada. Enamorado de la apostura elegante de Héctor, no pudo soportar que éste hubiera creído matarle en la figura de Patroclo.
Cuando, tras varias horas de vueltas en la cama (intentándolo todo, forzando el pensamiento hasta el recuerdo más profundo), el lógico matemático logró dormirse, llegó un dinosaurio (no el, sino uno) y se lo comió (era carnívoro, el bicho). Podría decirse que aquello resultó una inesperada tragedia. Con todo, sería de esperar que el dinosaurio objetara con rotundidad la tesis…
—Pero ¿cómo que preñada? (…) Si no me has dejado tocarte aún. (…) ¿Cómo lo sabes? (…) Pero ¿cómo que te lo dijo una luz blanca con alas? ¿Qué bobadas son ésas? (…) Y, si lo sabes, ¿de quién es, a ver? (…) Y… pero… ¿de una paloma? Pero ¿tú te crees que porque yo sólo sea un carpintero me…
Cuando aquella mujer le trajo la maqueta encargada, procedió a examinarla con detalle, durante unos minutos. Fue memorizando cada línea, cada intersección, cada oquedad. Calibró los contrastes, las texturas y cómo la luz incidía en las superficies de los diferentes elementos de que constaba. También el aroma que desprendía jugó un papel importante en su juicio. El silencio del inmueble…
Me volvió a soltar otra perorata de las suyas sobre que no me aguantaba más, y que vivir así no era vivir, y que era mejor que acabara de una vez. O sea, que si la maté fue porque ella me lo pidió, que conste, señor juez. No vayamos a confundir las cosas. Ahora, entre usted y yo, que debía…
Deberías soñar conmigo, querida, como yo sueño contigo. Es injusto que no correspondas a mis deseos. Sufro en exceso por ello. Porque yo pueblo mis noches con tus carreras locas, con tu risa, con tu piel brillante, con tus palabras torpes. Después serán tu ubicuidad, el cimbreado de tu cuerpo alargado y esquivo, tus desapariciones constantes quienes mortifiquen más mis…
Mira, yo, a estas alturas, ya estoy viejo, qué quieres, no me interesa ahora nada de lo que me pides, no me vengas a joder, no me cuentes ahora milongas del pasado, aquello ya se olvidó, sí, en serio te lo digo, toda la cera que hubo ardió enterita, y no hemos estado ni tú ni yo cerca para aprovecharnos,…
Mientras hacía puños contra el punching, se sentía bien, distendido, poderoso. Cuando se entrenaba con el saco, su sudor le parecía la mejor coraza contra el mundo. Pero cuando peleaba con su sombra, no podía resistir la tentación de pensar que ella siempre le esquivaba, que era inalcanzable, la que siempre salía indemne de sus golpes, la que jamás se…
Mientras conducía, quitó de su dedo el anillo que le identificaba como hombre casado. Las posibilidades de la noche eran infinitas. Llegó a la fiesta muy alegre y animoso. Entre el bullicio, buscó a alguna mujer de su agrado que pareciese sola y dispuesta a compartir unas horas de engaño y placer. Finalmente eligió a una por la que sintió…
Durante apenas un instante, alzó la vista al cielo. Buscó en su memoria una oración cristiana de sus tiempos mozos. No pudo recordar ninguna. Culebreó por su cuerpo la sensación del llanto, que trató de contener, poseído de una inexplicable vergüenza. Pese al ímprobo esfuerzo por mirar al frente con orgullo, sin un pestañeo, al final dos lágrimas le recorrieron…
