PENITENCIA

PENITENCIA

—Así me gusta, hija mía, que seas obediente. Ya sabes que si no haces lo que te digo, tu salvación resultará muy difícil, por no decir imposible. —Sí, padre. —Veo que has venido a mí, pura, desnuda, libre de taras mundanas, como te ordené ayer, para proceder a tu limpieza general de pecados. —Como Su Reverencia me mandó, padre. —Bien,…

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