¿ALGÚN ESCRITOR REPRESENTA DE VERDAD “LO ESPAÑOL”?

Cada cierto tiempo, un rotativo o revista retoma un recurso clásico con que dinamizar sus aburrimientos o inercias semanales, y así empujar a sus lectores a una acción que, de forma conjunta, dé una impresión de colectividad, de encuesta planeada con seriedad y lustre. En este caso, el suplemento XL Semanal, el de mayor tirada de nuestro país, ha encargado a 124 personalidades que eligieran un autor (o autora) de entre los literatos muertos que a su juicio compendiara y representara mejor “lo español”, o que comprendiese mejor la palabra “España”. Ahí es nada. Luego, de sus respuestas, se señalarían los 25 más votados, y ahí es donde los lectores intervendrían ya con sus propias decisiones, vía web, correo, etecé. Su resultado, dicen, lo publicarán el domingo 21 de abril, en vísperas del Día del Libro. Pues bueno. Pues vale.

¿Es factible tamaño despropósito? ¿De verdad se cree alguien que puede representar lo español cualquiera de los autores que han existido en nuestro territorio plural, resquebrajado y cainita? O, mejor, el concepto llamado “lo español”, algo así como la “marca España” de infausto recuerdo pepero, que no popular, ¿existe en realidad? Y eso de “lo español” ¿ha sido siempre lo mismo, o se refiere sólo a una época concreta? Y, de ser así, ¿cuál?, ¿la actual o la del Siglo de Oro? Marcial o Séneca ¿pueden ser considerados “españoles” o sólo romanos? Y Ausías March o Ramón Llull ¿podrían estudiarse en una historia de la Literatura española, o habría reticentes protestas de las dos partes en conflicto? De igual modo, Rosalía de Castro o Cunqueiro ¿derrochan españolidad por sus cuatro costados o los asociamos más bien con su Galicia natal?

Yo, la verdad, lo español no lo veo por ninguna parte, a no ser que llamemos “español” a lo que sólo se expresa en dicha lengua. Y aun así, creo que sólo podría aludirse a él si se tiene en cuenta la suma de todas sus partes. Porque a mi modo de ver, el granadino Luis García Montero tiene tanto que ver con el charnego Juan Marsé, como el gallego Suso de Toro con el neoyorquino Iñaki Uriarte, o el cartagenero Pérez-Reverte con la asturiana Ángeles Caso. O sea, nada. O, tal vez, todo. El idioma. La materia prima de la que nos nutrimos quienes manejamos la lengua para algo más que para pedir la vez en el supermercado o que nos sirvan un café. Esa podría ser la clave. O una de ellas. El idioma ¿aporta personalidad? No lo voy a discutir, aunque tengo mis dudas. Ahora, de eso a que uno solo autor (o autora) albergue en su literatura la esencia de “lo español”. Quizá el problema es que deberíamos empezar por definir esto último, y eso es, a día de hoy, de una complejidad tan grande, que requeriría una serenidad, una paciencia y un diálogo para el que hoy, me temo, no estamos preparados.

Pd/Por otro lado, ¿alguien duda de que esta pseudo-encuesta otorgará como ganador a don Miguel de Cervantes Saavedra? Y para ese viaje, ¿hacían falta todas estas alforjas?

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