LAS IDEAS FALSAS DE ROZITCHNER (1)

Hay libros para todo, hay que convenir. Y cuando digo para todo, ha de entenderse en un plano literal. El otro día, revolviendo entre algunos comprados hace tiempo (pero aparcados con rapidez ante una nueva remesa posterior) recalo en uno que debí comprar en algún momento de síndrome de abstinencia, vulgo mono, de un tal Alejandro Rozitchner, de nacionalidad inevitablemente argentina, cuyo título reza así: Ideas falsas. Moral para gente que quiere vivir. Ante un título así, o te conviertes a la nueva secta de inmediato, o quemas el libro en una pira. Yo opté por una vía intermedia: me compré el libro de baratillo. Luego, procedí a un meticuloso olvido y hoy ha llegado a mis manos de nuevo, en trayectoria circular.

Lo sorprendente del caso es que después de volverme a sentir impactado por el título, lo abrí por el índice, y ahí las cosas ya cambiaron. Lo que hace el interfecto es tomar un ramillete de ideas o frases tópicas, del acervo común, a las que él tacha de falsas, y a las que luego disecciona de forma individual para demostrar así que el binomio que da título al libro tiene justificación. Son 41, en concreto. Ignoro el porqué de dicho guarismo, que ni es redondo, ni significa nada de primera mano. Pero, sí, son 41. La primera es “La sociedad está enferma”, y la última es “La felicidad no existe”. Las nombro para que se calibre el panorama que se nos presenta.

Ahora lo gracioso del asunto pasa a ser de mi responsabilidad. Anonadado por la lista de las 41 frases que hay que desmontar, me decido a emular al “escritor y filósofo argentino”, e incorporar unas cuantas de ellas a este heterogéneo blog, para darme pábulo a mí a comentar cosas de la vida, del amor y de la muerte (Yourcenar dixit), en los casos y días en que el magín no me dé carburante suficiente para acometer esta ímproba tarea a que me someto casi a diario. De modo que avisado queda el personal. Las ideas falsas que nos proponga el señor Rozitchner serán sometidas en breve a juicio, debate y disección, a poco que el tiempo lo permita. Al climatológico, me refiero.

Deja un comentario