Ha vuelto a suceder. Otra ruina más. Ya no recuerdo cuántas me han sobrevenido en mi vida. Estoy condenado a ellas, parece. Soy demasiado sensible. Por eso, debería tener cuidado para no caer en la tentación. Soy demasiado débil, e incurro una y otra vez en el mismo error. Pero mientras ocurre, no me doy cuenta. Sólo vivo, me dejo…
Es incomprensible. El muy estúpido ni se ha dignado mandar una letra. No lo entiendo. Al fin y al cabo en la foto no se nota para nada el retoque. Estoy guapísima. Incluso me puse las trenzas, que me dan un toque de nena que vuelve locos a los hombres mayores como él. Y sonrío. Y me enderecé la nariz.…
Verlo expirar al fin le produjo tanto placer, tanta inspiración, que espiró con gran prosopeya, tan larga y prolongada, que vivió unos momentos de éxtasis extra-corpóreo. A punto estuvo de olvidarse de inspirar de nuevo, y casi se muere ella también.
Después de tanto, vuelves a tocarme, pero estoy sin afinar. Además, no hay sintonía. Las manos no llegan al concierto. No hay dirección ni ritmo sostenido. Las miradas no convergen, disuenan. Noto tu deseo, pero no llega a suscitar el mío. Creo que hoy da lo mismo que me imagines cuerda, viento o percusión. Ni frotando, ni soplando, ni golpeando,…
Después de tanto, al fin me tocas. Pero estoy sin afinar. No hay sintonía. Las manos no llegan al pulso que requiero. No hay dirección ni ritmo sostenido. Las miradas no convergen, disuenan en el tiempo. Noto tu deseo, pero no llega a suscitar el mío. Creo que hoy da lo mismo que me imagines cuerda, viento o percusión. Ni…
Los amantes se abrazan con fuerza al borde del acantilado. No les importa que sea una de las zonas españolas en las que con más violencia se muestra la naturaleza, que no pocas veces acaba con las vidas de quienes osan interponerse en su discurrir: las cruces que se hallan a su lado así lo quieren recordar, atestiguando naufragios, dolor…
Querido Armando. Qué diferente es todo cuando tú no estás. La soledad… ay, la soledad. ¡Qué te voy a contar a ti! Sólo el parque me permite escribir a gusto. En casa… no me concentro. Es un cambio radical. Sólo hace una semana que te fuiste, pero en realidad parece que fuera toda la vida. Y es que no has…
Antaño, cuando era más joven, tuve yo una novia a la que quise mucho y bien (dentro de mis posibilidades). La quería por muchas razones, pero una de ellas era que le encantaba aquello que a mí me encantaba. Bebía, como suele decirse, los vientos por mí. Son las cosas del amor. Pero, ya se sabe, el amor no es…
Ya lo anticipaba ayer. Ya no busco credulidad, porque uno, de tanto mentar al lobo, ya no consigue que nadie venga a ayudarle cuando el depredador se acerca de verdad. Pero por la noche sucedió algo revelador, a colación de ese proyecto, promesa o sólo intención. Mi propia pareja, entre las risas burlonas que la caracterizan, me despertó el oído…
Pese a todo lo que se diga, nadie puede hablar cabalmente del amor. Como mucho, y siendo generoso con el permiso, uno puede hablar de su propia experiencia personal, que tampoco es que dé para mucho (una vida… siempre es poco, a qué engañarse). Sin embargo, se generaliza mucho, se comercializa más y -como todo el mundo ha tenido la…
