Aquella rosa creció sola rodeada de enredaderas diversas y de arbustos bien podados de naturaleza humilde y colectiva. Su soledad resultaba más notoria porque su colorido destacaba muchísimo ahora que había florecido. Se trataba de una flor muy individualista, y tan petulante que creía que era la única planta que daba glamour al jardín de aquella casa: todo lo demás…
—(Madre mía, lleva ahí sentada casi una hora, y no ha levantado cabeza del libro. Una lectora empedernida, nada menos. Es verdad que llegó después de mí, pero ¡qué constancia, qué pasión por la lectura! Seguro que es igual de apasionada en la cama. Mmmm. Pero ¡qué cosas digo! Si no la conozco. Aunque podría conocerla. Y ya me gustaría.…
Ella no quería. Él se negaba. Pero el crío se empeñó. “Un beso los tres, sí, venga, los tres. Una vez sola”. No lo habían vuelto a hacer desde hacía meses; y menos en medio de la calle, con todo el mundo mirando. Los adultos decían que no. El niño amenazó, chilló, pataleó, hasta lloró un poco. No le hicieron…
—(Dios mío, la que me espera. Pero quién me mandaría a mí enrollarme con una tía que lo que único que buscaba era cazarme por mi dinero. Porque en nuestros días, a ver quién no tiene precauciones, si no ya para evitar enfermedades, sí para evitar un bombo. ¡Y eso es lo que consigue la muy…! Y, claro, había que…
—Lo veo todo negro, pero no tengo más remedio. Esta tela que cubre mi cara también es la que me libra del oprobio. Soy blanco. Es una vergüenza, pero es así. Soy blanco, pero también llevo el jazz en las venas, y dicha contradicción sólo se puede subsanar mostrándome con este disfraz que a muchos parece simpático, pero que a…
Aquel arce tuvo un comienzo dificultoso, oblicuo, desencaminado, y por aquel entonces, no hubo quien corrigiera su rumbo atípico e insolente. Pronto se vio que de aquel árbol se sacaría poco porque, con una edad ya respetable, aunque aún en plena juventud madura pegó un gran cambio que sorprendió a todos por su audacia, su riesgo contra la propia gravedad,…
—Así que tú, ¿de mayor? —Rico, seré rico. —¿Y eso? —Es la mejor profesión. —Ah, ya. ¿Y no te vas a preparar o estudiar para tener un oficio? —¿Pa’qué? —No sé, para… —Mis padres tienen dinero. —¿Y? —Mira, este polo es de Jilfiguer. Y las sandalias, Geox, Y el balón es oficial. —Anda, mira. —Y además, soy guapo. Me lo…
Mucha gente critica que al lado de monumentos de gran tradición y, por ende, con muchos años de existencia, se coloquen otras obras, bien sea escultóricas o arquitectónicas, de reciente creación. Los argumentos no pueden ser más sectarios, prejuiciosos o carentes de todo rigor. Eso sí, su principal rasgo, además de la virulencia con que se expresan, es su carácter…
En pleno descanso de rezos y rosarios, de vida conventual dedicada a los demás y a la contemplación de Dios, las monjitas sentían que la brisa del paseo marítimo les ventilaba los miasmas producidos durante el encierro invernal. Ajenas a los demás, el vaivén de las olas les producía una especie de remanso hipnótico que venía bien a su naturaleza,…
Sus padres eran amigos, y salían siempre juntos. Tenían una diferencia de edad muy apreciable, a sus años: cinco ella, dos él. Pero desde el principio, el uno no tuvo más ojos que para la otra, y ésta le correspondió como sólo puede hacerse en ese tiempo. El día de la fiesta, en la cabalgata, los dos críos fueron puestos…

