¿Por qué vivir? Esta pregunta tan tremenda, tan existencialista, tan esencial, que alguna vez nos hemos hecho todos, es a la que trató de dar respuesta Viktor Frankl hace 70 años en su libro El hombre en busca de sentido. Al parecer, le pasó de todo, perdió todo y a casi todos, y aun así consideró que la vida era…
Al lado de la playa, recibiendo el dulce sol invernal, que ilumina, pero no calienta, una mujer dormita bajo una palmera. Dos bicicletas se encuentran al lado. Tal vez sea la suya y de su pareja; acaso, la de alguna amistad. Puede que pertenezcan a otras personas cercanas, que el encuadre nos oculta. Da lo mismo, porque lo que nos…
Ha vuelto a suceder. Otra ruina más. Ya no recuerdo cuántas me han sobrevenido en mi vida. Estoy condenado a ellas, parece. Soy demasiado sensible. Por eso, debería tener cuidado para no caer en la tentación. Soy demasiado débil, e incurro una y otra vez en el mismo error. Pero mientras ocurre, no me doy cuenta. Sólo vivo, me dejo…
Como mucho, y como favor personal que le otorgo, puedo decirle que el Conde ha tenido muy mala suerte con las mujeres. Siempre le acarrearon muchos problemas, pese a necesitarlas tanto. Todas ellas, como le cuento, sin excepción. Desde la primera, Clara, que le produjo ronchas y sarpullidos, hasta la última, que casi acaba con él, pasando por Iluminada, que…
Es incomprensible. El muy estúpido ni se ha dignado mandar una letra. No lo entiendo. Al fin y al cabo en la foto no se nota para nada el retoque. Estoy guapísima. Incluso me puse las trenzas, que me dan un toque de nena que vuelve locos a los hombres mayores como él. Y sonrío. Y me enderecé la nariz.…
Si alguien —yo mismo— se atreviese a llevar a cabo una historia del ser humano, debería intitularla como el último libro de Luis Antonio de Villena: Biografía del fracaso. Creo que no hay otro tema más recurrente en primera y última instancia porque no estamos fabricados del material con que se forjan los sueños, sino de anhelos y deseos no…
Hartas y agotadas, las estatuas respiran cuando el último de los funcionarios sale del museo. Es entonces cuando los personajes saltan de los cuadros, transitan por los pasillos, se refrescan en los lavabos. Las esculturas llevan la iniciativa, no obstante. Resulta indignante, afirman. Claman en alto. Su poderío las identifica, y los demás atienden sus palabras, que suenan al unísono.…
Verlo expirar al fin le produjo tanto placer, tanta inspiración, que espiró con gran prosopeya, tan larga y prolongada, que vivió unos momentos de éxtasis extra-corpóreo. A punto estuvo de olvidarse de inspirar de nuevo, y casi se muere ella también.
Si bien se mira, la posibilidad de crear libros existe, pero, al margen de su calidad, la cantidad de obras que uno puede producir es más bien limitada, incluso en el caso de prolíficos insignes tipo Balzac, Lope, Canetti, Cela, Ramón, Shakespeare y otros varios. Si se observa bien la posible comparación con el número de libros que podemos leer…
El hijo de Layo nunca pensó el parricidio; del mismo modo, jamás planeó el incesto con Yocasta. Pero primero arrebató la vida a su padre y acabó casándose con su madre. También terminó sus días ciego por propia mano, de resultas de su inconsciencia y de los remordimientos que lo ahogaban cada día más. Su destino fatal, en definitiva. Contigo…
