La escena se sitúa en el Louvre. Es mi primer año de docente, el curso 1990-91, y estamos en la capital francesa, adonde fui con un autocar de alumnos y tres madres del AMPA, en un periplo (París-Bruselas-Amsterdam) que sólo se acepta cuando se es muy joven, ingenuo, idealista; e inexperto. Pero eso lo dejaremos para otra ocasión. Ahora, centrémonos…
En ocasiones, el milagro se produce en medio de la barahúnda de vorágines ruidosas, olfativas, molestas. A veces, es tan sencillo como desconectar en medio de todo, y dejar que el rumor de una fuente se erija como directora de las sensaciones que nuestro cuerpo alberga. Una fuente, con su monodia monocorde y monótona, puede obrar el prodigio. El de…
No sé por qué pasa de mí, por qué no me ve, si no paro de hacerle regalos (…sí, sí, tú vende, coño, que esa empresa está por bajar…), como por ejemplo en la fiesta de Andrea, el otro sábado, no paré de endulzarle la oreja (…que ya te dije que me lo notificó el contacto que tengo en Bruselas…),…

