Ha vuelto a suceder. Otra ruina más. Ya no recuerdo cuántas me han sobrevenido en mi vida. Estoy condenado a ellas, parece. Soy demasiado sensible. Por eso, debería tener cuidado para no caer en la tentación. Soy demasiado débil, e incurro una y otra vez en el mismo error. Pero mientras ocurre, no me doy cuenta. Sólo vivo, me dejo…
Como mucho, y como favor personal que le otorgo, puedo decirle que el Conde ha tenido muy mala suerte con las mujeres. Siempre le acarrearon muchos problemas, pese a necesitarlas tanto. Todas ellas, como le cuento, sin excepción. Desde la primera, Clara, que le produjo ronchas y sarpullidos, hasta la última, que casi acaba con él, pasando por Iluminada, que…
Es incomprensible. El muy estúpido ni se ha dignado mandar una letra. No lo entiendo. Al fin y al cabo en la foto no se nota para nada el retoque. Estoy guapísima. Incluso me puse las trenzas, que me dan un toque de nena que vuelve locos a los hombres mayores como él. Y sonrío. Y me enderecé la nariz.…
Hartas y agotadas, las estatuas respiran cuando el último de los funcionarios sale del museo. Es entonces cuando los personajes saltan de los cuadros, transitan por los pasillos, se refrescan en los lavabos. Las esculturas llevan la iniciativa, no obstante. Resulta indignante, afirman. Claman en alto. Su poderío las identifica, y los demás atienden sus palabras, que suenan al unísono.…
Verlo expirar al fin le produjo tanto placer, tanta inspiración, que espiró con gran prosopeya, tan larga y prolongada, que vivió unos momentos de éxtasis extra-corpóreo. A punto estuvo de olvidarse de inspirar de nuevo, y casi se muere ella también.
El hijo de Layo nunca pensó el parricidio; del mismo modo, jamás planeó el incesto con Yocasta. Pero primero arrebató la vida a su padre y acabó casándose con su madre. También terminó sus días ciego por propia mano, de resultas de su inconsciencia y de los remordimientos que lo ahogaban cada día más. Su destino fatal, en definitiva. Contigo…
Durante apenas un instante, alzó la vista al cielo. Buscó en su memoria una oración de sus tiempos mozos. No pudo recordar ninguna, pero murmuró algunas palabras. Mientras lo hacía, culebreó por su cuerpo la sensación del llanto, que trató de contener, poseído de una incontenible vergüenza. Pero aun así, a pesar del ímprobo esfuerzo por mirar al frente con…
¡Qué contraste! Enfrente, el parque muestra sus árboles repletos de yemas y de hojas verdes que pugnan por cubrirlo todo. Los niños juegan después de que la lluvia despejara el ambiente. Los animales alborotan su llamada vital y se preparan a transmitir su herencia. A ras de tierra, el amor viene a superarlo todo: la carne llama a la carne…
Soy cristiano, soy generoso, soy solidario. Todos los meses entrego limosnas varias, he apadrinado dos niños en África y tres en Asia, soy socio preferente de dos organizaciones no gubernamentales que operan allá. Soy moderadamente feliz. Hoy me he enterado de que esas organizaciones no entregaron mi dinero en los lugares señalados. Ni una sola realizó la labor para que…
El pintor suspira de nuevo. Nada que hacer. Es imposible dar tres pinceladas seguidas. Su estudio parece un salón por donde cualquiera pasa, mira, se queda, se marcha, habla, llama, murmura. La luz de tres ventanas divide el espacio, pero al pintor casi no le da tiempo a pensar en compartimentarlo a su gusto. Su prioridad es que no haya…
