Después de tanto, vuelves a tocarme, pero estoy sin afinar. Además, no hay sintonía. Las manos no llegan al concierto. No hay dirección ni ritmo sostenido. Las miradas no convergen, disuenan. Noto tu deseo, pero no llega a suscitar el mío. Creo que hoy da lo mismo que me imagines cuerda, viento o percusión. Ni frotando, ni soplando, ni golpeando,…
Inaugurada la sesión, todo comenzó con un “tal vez”, pero de seguido alguien murmuró retador un “desde cuándo”. La oposición inició su andadura con una diatriba acerca de un porqué, unos quiénes y unos entonces. Nadie pronunció un “de acuerdo”, si bien se escuchó el silabeo de un “por supuesto”, que no prorrogó su existencia ante la irrupción de un…
Ayer caí en la cuenta. Soy un aventurero. Como trabajo de funcionario de ventanilla de un negociado con poco público, sé que no tengo una profesión de alto riesgo. A eso debería añadirse que mi despacho sólo posee iluminación artificial. Pero, a cambio, cada día lo compenso con una serie de acciones que rozan el riesgo más peligroso. Por ejemplo,…
Cuando la luz lo enfoca, él sabe que no es la gran atracción del circo, que jamás lo será, y que su condición niega que pueda serlo. Sin embargo, no se conforma con su naturaleza y persiste extendiendo su intervención una y otra vez. Cuando el foco lo señala, su maquillaje absorbe la luz, y el brillo lo transporta a…
Después de tanto, al fin me tocas. Pero estoy sin afinar. No hay sintonía. Las manos no llegan al pulso que requiero. No hay dirección ni ritmo sostenido. Las miradas no convergen, disuenan en el tiempo. Noto tu deseo, pero no llega a suscitar el mío. Creo que hoy da lo mismo que me imagines cuerda, viento o percusión. Ni…
Hubo un tiempo en que yo miraba al mundo desde abajo, desde mis ojos asustados y penetrantes; en que las órdenes llegaban a cada instante, y siempre desde arriba; en que jugaba pegado al suelo (a las canicas, a hacer carreras de chapas sobre circuitos de tiza, a la rayuela, incluso) y sin poder ver más allá; en que los…
Vaya por delante que yo no conocí a Georges Berr. Pero hubo quien me contó su historia. Fue su mujer, en el sur, en un pueblecito costero muy turístico llamado Palavas-les-Flots, al lado de Montpellier. Lo recordaba con tristeza, pero también con orgullo. Murió muy joven. Vivió poco, pero cada día con mucha intensidad. Lo aseguraba ella, que lo conoció…
Después de tantos sacrificios, tantos besos, tantas súplicas, tantos intentos por reconducir la situación, terminé enterándome de que, en efecto, como me anticiparon, ella tenía un amante. Casi enloquecí y tardé un día entero en reaccionar. Aun así, logré reponerme. La curiosidad me abrumaba. Debía saber quién era, por qué él y no otro, qué intenciones albergaba con ella. Un…
Regreso hoy al lugar donde me examiné en mi oposición. Quiero echarle un último vistazo emocionado. El edificio va a ser demolido en breve. No debo ocultar que por mediación del departamento que presido, la Concejalía de Urbanismo. A veces, uno debe tomar decisiones difíciles, por el cargo que ostenta. Pero hace tiempo que me vengo diciendo que le debía…
La sentencia ha sido firme: culpable. Yo ya lo sabía, lo supe siempre. Me arriesgué, asumiendo las consecuencias. Pero hay cosas que no se pueden elegir: van con uno mismo, o eso quiero pensar. Culpable sin atenuantes de posesión de libros de papel, de una impresionante biblioteca de más de doscientos ejemplares. Todos ellos, ejemplares raros, prohibidos, ocultos durante años…
