CÓMO PERCATARSE DEL TIPO DE ESCRITOR QUE (NO) SE PODRÁ SER

Mientras el cielo se desploma en cascadas, bramidos y destellos, y mi cuerpo me revela las deficiencias de una casi promediada cuarta decena de años, muchos mundos diversos y fantásticos se arremolinan, convergiendo para regalarme la excusa del reposo y del pensamiento existencial. Me doy cuenta de que no atesoro más que colecciones de quimeras, sin vislumbrar que me afano…

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