Don Antonio se sienta en su banco preferido, un poco apartado en el paseo. Lleva, como siempre, un libro de poemas. A menudo, es el mismo. Los versos le inspiran, dice. No en vano él también es poeta. Necesita alimento para su alma atribulada, mudable, penetrante. Pero también quiere olvidar. Lee concentrado, mientras echa atrás el recuerdo al albur de…
El hombre piensa: Bueno, aquí estamos de nuevo al inicio de la temporada, con el sol de todos los veranos, como ayer mismo, como anteayer, con distinta gente, iguales gradas llenas, la misma expectación, iguales caras de asombro, idéntica tarifa incluida en el paquete, la misma locución inicial, igual expectación y tensión previas, con la teatral citación hacia el animal,…
—Pues como te lo digo, así, tó serio, se lo dije: Pepa, esto no puede seguir así. —Y ella entonces… —Ella es muy flamenca, ya me la conoces, pero bueno soy yo; además, lo de las camisas, ya es de juzgao de guardia — (…) —Pues no me dice el otro día que si las quiero bien planchás, las vaya…
Querido Armando. Qué diferente es todo cuando tú no estás. La soledad… ay, la soledad. ¡Qué te voy a contar a ti! Sólo el parque me permite escribir a gusto. En casa… no me concentro. Es un cambio radical. Sólo hace una semana que te fuiste, pero en realidad parece que fuera toda la vida. Y es que no has…

