Después de tantos sacrificios, tantos besos, tantas súplicas, tantos intentos por reconducir la situación, terminé enterándome de que, en efecto, como me anticiparon, ella tenía un amante. Casi enloquecí y tardé un día entero en reaccionar. Aun así, logré reponerme. La curiosidad me abrumaba. Debía saber quién era, por qué él y no otro, qué intenciones albergaba con ella. Un…
Sólo justifico un día con palabras. Si las profiero, me encuentro feliz. Si las leo, puedo asegurar que durante un lapso de tiempo mis pesadumbres habrán desaparecido. Si las escribo, me habré olvidado de todo y de todos, acaso también de mí. Si, como hoy, aúno los tres placeres, el día no sólo está justificado, sino que adopta con facilidad…
Cuando, cada fin de semana grabo algunos programas de comentario y crítica cinematográficos, después de verlos, me suele asaltar siempre una ambivalente sensación de rechazo a la vez que de admiración hacia el trabajo que realizan los directores de cine, pero en general podría extender tales consideraciones a cualquier operario, productor o figurante. El cine, que me fascina, sin embargo…
A mí me gustaría, sí, por qué no decirlo, escribir ficción pura, es decir, no tener que recurrir siempre a mis propios pensamientos que recurren a la recurrencia por no quedarse como están. Y después de admirar la fluidez de alguien tan espléndido como Rudyard Kipling, todavía más. Pero no puedo. Y no puedo porque apenas me interesa. La ficción…
Regreso hoy al lugar donde me examiné en mi oposición. Quiero echarle un último vistazo emocionado. El edificio va a ser demolido en breve. No debo ocultar que por mediación del departamento que presido, la Concejalía de Urbanismo. A veces, uno debe tomar decisiones difíciles, por el cargo que ostenta. Pero hace tiempo que me vengo diciendo que le debía…
La sentencia ha sido firme: culpable. Yo ya lo sabía, lo supe siempre. Me arriesgué, asumiendo las consecuencias. Pero hay cosas que no se pueden elegir: van con uno mismo, o eso quiero pensar. Culpable sin atenuantes de posesión de libros de papel, de una impresionante biblioteca de más de doscientos ejemplares. Todos ellos, ejemplares raros, prohibidos, ocultos durante años…
Uno de los placeres de esta vida sedentaria y escritora es dejarse acompañar de nuevo por la fidelidad de una pluma, a la que injusta o imperiosamente se ha arrinconado semanas o meses. Notar la calidad de su trazo, preciso y sin fisuras ni cortes, y calibrar el contraste de su tinta, un tanto infrecuentada por mí en los últimos…
—Jo, me dijeron que ya era la última de estas vacaciones. —Pues a mí mi madre me dijo lo mismo. —Se pusieron de acuerdo, seguro. —Segurísimo, vamos. —Fíjate, tú. —Claro, si no, ¿cómo iban a coincidir en algo tan tonto? —Bueno, tonto, tonto… —Bien tonto, ya te digo. Por unas piruletas… —Sí, sí, pero me dijo mi padre que se…
Cuando el hombre del sombrero le dijo que venía a reclamar la deuda contraída con sus jefes, tantas veces demorada, el padre de familia se echó a sus pies, gimiendo, señalando lo destartalado del apartamento, la condición casi indigente de su familia, que contemplaba la escena en un silencio aterrorizado, sobre todo, los niños. El hombre se quitó el sombrero,…
Sí, ha vuelto a suceder. Ha aparecido un nuevo libro de Martín. Me lo compré hace un par de semanas y entre ayer y hoy me lo he despachado. No sé qué ocurre, pero me bebo sus diatribas con una facilidad que me hace cuestionarme determinadas cosas. Sus libros amalgaman el subjetivismo más egotista, con la crítica más feroz que…
