Los Íncipits son, en el plano literario, los comienzos de relatos, cuentos, novelas. Muchas veces, una narración surge del propio comienzo, aunque parezca un juego de palabras. Quiero decir que en ocasiones todo un relato se continúa porque se ha encontrado un inicio prometedor. Muchas otras (son abrumadora mayoría), se dispone del inicio, pero no se sabe o no se quiere continuar. Los que siguen son ejemplos de este segundo tipo. Pretendieron ser algo, y se quedaron en eso: en proyectos sin desarrollar, en potencias sin acto, en relatos que no lograron continuidad. Dejan, eso sí, amplio espacio a cualquiera para imaginar cómo seguirían. Y animo a quien esto lea, a que pruebe y concluya lo que yo sólo pude comenzar. Tiene todo mi permiso para hacerlo, y este escrito se puede mostrar como justificante de ello.
- Ese reloj va adelantado, o tal vez yo reaccione con lentitud. El caso es que alguien tendrá que pagar este desajuste, ¿no?
- Siempre fuiste la mejor, la más lista, la más rápida, la más simpática, la más elogiada; andando el tiempo, la más deseada también. Pero sabes que eso tiene un precio, ¿verdad? Y nunca lo pagaste. Hasta hoy
- Te saludo, noble Mario. Es de buena educación ejercer la cortesía hasta el final. También lo es preguntar cómo se desea ese final, aunque, bien es cierto, hay ciertas limitaciones que no sé cuál de los dos remarcará antes
- Este va a ser un día especial, convéncete. Nacerás a otra vida. Siempre lo deseaste, pero nunca te adelantaste a tu tiempo. Yo te ayudaré, ya verás. Será muy rápido. Más adelante, querré que me lo cuentes todo. A través de los sueños
- “Me nacieron sin mi consentimiento. Viví como pude y me dejaron. He muerto cuando me llegó la hora. Dejo escaso legado”. Se trata de una esquela estándar. Valdría para cualquiera. Si no se lo parece, al final del recorrido, le aseguro yo a Vd. que sí
- Crecerás, no te preocupes. Es cuestión de tiempo. Y de paciencia. Yo era tan impaciente como tú, y mira, por culpa de ello quedé bien bajita. Así que relájate y vive. Lo que tengas que crecer, ya lo crecerás, siempre que yo no interrumpa tu alimentación, claro está
- Si supieras leer mi mente, como dices, no estarías tan tranquilo. Más bien te alejarías de mí, sabedor de que aunque siempre he adoptado una actitud sumisa, hoy esas cosas van a cambiar para siempre. Sobre todo para ti, que ya no podrás leer más, ni libros ni mentes
- Me parece muy injusto que el premio se lo dieran a él. No lo merecía. Yo sí. Claro que él pensará lo mismo. Entonces, ¿quién resuelve el dilema? ¿Un jurado? Lento. ¿Una comisión? Parcial. ¿Una bala? Subjetivo. Pero rápido, eso sí. Y, sobre todo, definitivo, sin vuelta atrás
- Te acunaba hasta muy tarde desde el principio. Llorabas mucho, y no sabía cómo calmarte. Me dieron todo tipo de consejos. Yo seguí mi instinto, y acerté. Nunca más volviste a arruinar mi sueño. Hoy habrías cumplido 16 años ya. En el patio más de una me lo ha recordado, con intención
- Podría enumerar todas y cada una de las personas que han pasado por este tanatorio en el día de hoy. No he olvidado ni una. Por eso sé que quien más deseaba que viniera, no lo ha hecho. Por eso sé también que esa persona se va a arrepentir de su ausencia. Lo que no sé -todavía- son los detalles de la operación
