El hombre piensa: Bueno, aquí estamos de nuevo al inicio de la temporada, con el sol de todos los veranos, como ayer mismo, como anteayer, con distinta gente, iguales gradas llenas, la misma expectación, iguales caras de asombro, idéntica tarifa incluida en el paquete, la misma locución inicial, igual expectación y tensión previas, con la teatral citación hacia el animal,…
Si sólo actuásemos conforme a la razón, acaso cometeríamos menos estupideces, tal vez viviríamos más, es posible que ciertas lacras humanas desaparecieran, pero seguramente todo ello nos parecería poco humano. Analizando muchos de los comportamientos que nos caracterizan, brotan de inmediato el espanto, la rabia o la incredulidad, cuando no una aleación de esas tres sensaciones, a la que se…

