UNA VALORACIÓN SOBRE EL MEDALLERO OLÍMPICO

Nunca entendí bien que el sistema de clasificación para calibrar la fuerza de un país en unos juegos olímpicos fuera el número de medallas de oro. Siempre pensé que lo que definía la potencia deportiva de un país era el número de medallas totales; porque obtener el oro está muy bien, pero eso sólo nos señala las individualidades en determinadas disciplinas concretas. Lo que demuestra el interés, la inversión, y la fuerza deportiva de un país está en cuántas preseas acabe obteniendo una vez realizadas todas las pruebas. Creo que en la hipótesis de que un país alcanzara 100 medallas en total -todas de plata y bronce-, sería infinitamente superior a otro, deportivamente hablando, que otro que hubiera tenido únicamente 6 oros. Eso no podría discutirlo nadie, pienso. Sin embargo, en la lista oficial de medallas este ultimo país, con sólo 6 medallas quedaría muy por encima del que obtuvo 100. Ridículo, ¿no? Pues así es como se contabilizan los logros en el medallero oficial. Una ridiculez, insisto. Por eso me he permitido invertir un rato y elaborar una lista más “real” de cómo quedaría ese medallero, al menos en los 15 primeros puestos. El resultado, lo tenemos en la captura de pantalla que inicia este artículo. Hay algunas sorpresas en la nueva clasificación, y otras realidades incontestables, también.

Curiosamente, los dos primeros y los dos últimos no cambian tanto en uno como en otro listado. Pero en los que quedan en medio, sí que hay algunos cambios.

      1. Estados Unidos y China lo lideran todo, por ese orden. Y aunque empataran en oros, hay 35 medallas de diferencia entre los dos
      2. Japón desaparece de la 3ª posición oficial, y pasaría a la 6ª, dado que “sólo” obtuvo 45 galardones
      3. Gran Bretaña, en cambio, alcanza esa 3ª plaza, en el nuevo recuento, dadas sus muy sobresalientes 65 medallas, una por encima de la anfitriona, Francia, que sería 4ª y subiría un puesto desde la lista oficial
      4. Australia, pese a su muy buena actuación, desciende un puesto, hasta el 5º
      5. Italia pasaría del 9º al 7º puesto; Países Bajos, bajaría del 6º al 8º, como Nueva Zelanda, del 11º al 12º;  Alemania subiría sólo un puesto, del 10º al 9º, al igual que Canadá, del 12º al 11º. Cambios poco relevantes, como se ve
      6. Uzbekistán, que aparece en la lista de los 15 mejores, gracias a sus 8 oros, desaparece de ella en la nueva, para ceder su 13ª posición a Brasil, que atesoró 20 premios
      7. Y en los puestos 14º y 15º, Hungría y España no alteran sus respectivas posiciones en ambas listas

Dicho esto, cabe plantearse algunas cuestiones que me asaltan siempre que sucede un evento de estas características, donde de forma inevitable surge la comparativa entre intereses, previsiones, logros, intenciones, programas de ayuda, atención, etc. Y dichas preguntas tienen respuestas que a veces me dejan pleno de asombro; otras veces, de dudas y más interrogantes. Para este apartado sólo me atendré a la segunda lista, la no oficial. Veamos.

    • Los puestos de cabeza ¿están abrumadoramente copados por democracias parlamentarias? Se podría decir que sí, pero el caso de China como dictadura peculiar, y el de Brasil y de Hungría, como democracias algo sui géneris, arrojan suficientes excepciones a la regla. Y si hubiera participado Rusia, todavía más
    • Los puestos de cabeza ¿están liderados por los países con más renta per cápita del mundo? Radicalmente, no. De ellos, únicamente Australia figura esa lista de países con más galardones
    • Los puestos de cabeza ¿están encabezados por los países con mayor PIB? Contundentemente, sí. Con la notabilísima ausencia de la India (que figura en el puesto 71º oficial
    • Los puestos de cabeza ¿son para los países más poblados del mundo? Aunque los dos primeros lugares y el 13º de Brasil (con la ausencia esta convocatoria de Rusia) sí permitirían responder afirmativamente, lo cierto es que no se puede decir que influya de modo decisivo, porque la mayoría de los 25 primeros países del ranking no están especialmente poblados
    • Los puestos de cabeza ¿acreditan el dominio de la cultura judeocristiana sobre la islámica o las orientales? Con la excepción de China y Japón, lo cierto es que abrumadoramente sí

De lo expuesto, cabría obtener algunas conclusiones, aunque fueran ligeras y sin un fundamento científico sólido. En primer lugar, las dos superpotencias, como sucede en el mundo desde que concluyó la 2ª Guerra Mundial, compiten con dureza por lograr los mayores éxitos deportivos en los Juegos Olímpicos, conocedores de su poderío mediático y de rentabilidad de poderío que se derivan de unos buenos resultados. En esta ocasión, tanto Estados Unidos como China han cumplido con creces sus objetivos, aunque los chinos no deben estar muy contentos con la abultada diferencia entre ambos. En segundo lugar, existe una abrumadora distancia entre lo obtenido por los 20 primeros países y el resto, lo que demuestra que hay países que se toman muy en serio su apoyo a los deportistas de las diferentes disciplinas, y países que no. Una muestra de esto es comprobar que países diminutos en población como Australia, Países Bajos, Nueva Zelanda o Hungría se hallen en el selecto grupo de los 15 primeros en resultados, lo que implica una inversión en medios y esfuerzo más que notables en proporción a su potencial demográfico. En tercer lugar, el increíble puesto 71º para el país más poblado del planeta (casi 1.450 millones de habitantes), y con tan sólo 6 medallas, ninguna de oro. Caben aquí tantas preguntas que mejor no formulamos ninguna. En cuarto lugar, sorprende que países con un nivel de vida altísimo se hallen lejos de las posiciones de cabeza del medallero (todos los países nórdicos, Bélgica, Suiza, Irlanda, y algunos otros). En quinto lugar, está claro que al mundo islámico lo del deporte olímpico le trae al pairo (con la notable excepción de Uzbekistán), a pesar de contar entre sus miembros a algunos de los países de mayor renta per cápita (en la Península Arábiga) y al 4º país más poblado del mundo (Indonesia).

Y sobre el papel de España en estos juegos, que cada cual opine según le venga en gana. Yo me conformo con felicitar efusivamente a los/las atletas que han logrado uno de sus sueños; con mandar ánimos a quienes se esforzaron a muerte y no lo lograron; con recomendar mayor cautela a los gobiernos cuando se hacen previsiones de resultados sin manejar todas las variables y sin comprender que algunas son imponderables; y con rogar que se incremente todo apoyo a una de las actividades más nobles que existen, cuya capacidad de estímulo, emulación y acuerdo social generan mayores dividendos sociales.

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