OBEDIENCIA: Acuerdo sumiso hacia los mandatos de quien nos ordena. Puede ser obligada o voluntaria. Ni que decir tiene que la segunda posee un talante indigno a la par que masoquista y que la primera es el principio sobre el que ha basculado el mundo desde que el género homo campa por doquier.
OBJETIVIDAD: Expresión o aplicación de la subjetividad sin que se note en exceso o resulte molesta para quien nos escucha o soporta; acostumbra a ser muy solicitada por quienes menos la practican, pero ya se sabe que el ser humano posee un natural sustrato contradictorio.
OBLIGACIÓN: Pues fíjense que no me sale nada, oiga, ¿qué le vamos a hacer? Sírvase pasar a otra voz, o a la siguiente, por donde más guste. A estas alturas, no le voy a obligar a nada; por sobre todo, la libertad y la ausencia de obligaciones.
OBSCENIDAD: Todo aquello que desean con vehemencia quienes tachan con esta palabra lo que no pueden obtener, bien por incapacidad, bien por parálisis moral, por mojigatería castrante; las uvas llegaron a ser obscenas para la zorra.
OBSESIÓN: Monotonía excluyente en cuanto a los objetivos y a los medios con que obtenerlos.
OCIO: Aquella porción de tiempo (hoy muy abundante, y creciendo) que desperdiciamos divirtiéndonos, sufriendo, huyendo, desesperándonos, aburriéndonos.
ODALISCAS: Simpáticas practicantes del sexo mórbido y voluptuoso que no solían estar tan fondonas como las pintó Ingres ni cohabitaban en tan grande número; eso no eran más que imaginaciones de cómo se quería que fuesen o ensoñaciones oníricas de quienes no las olieron ni por el forro… de la chilaba.
ODIO: Forma de desperdicio de energías hacia quienes antes las merecieron pero ahora no, y que consiste en un sentimiento intenso, negativo y estéril contra dichos sujetos; suele provenir de ciertas inseguridades aleadas con ausencia de proyectos vitales de acreditada solidez.
OFENSA: Práctica de la agresión por medios más sutiles y eficaces que la física. Emplea como elemento de golpeo la palabra (que, como todo el mundo sabe, es el venablo más agudo, el obús más destructor, el ácido más disolvente) y también el gesto, que, como lenguaje más abstracto aún que la palabra, logra su objetivo de manera aún más plena, si cabe.
OFICIO: Labor codificada y establecida a lo largo de los siglos, que consta de una serie de acciones bastante esclerotizadas y que se efectúan porque no queda más remedio si se quiere llevar dinerín a casa; no obstante, quienes los practican aún tienen una particular dignidad que los liga a ese trabajo rutinario pero para ellos esencial y lleno de valores.
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