El año 1998 y el siguiente, 1999, tendrían lugar dos hechos “tecnológicos” que supondrían un impacto invaluable en mi vida personal. El primero, sería la compra de mi primer ordenador portátil (un Toshiba Satellite 300 CDS, de 12″ de pantalla). El segundo, mucho más importante por sus consecuencias directas, la instalación, aprendizaje y uso de la primera línea fija de…
