Si el lenguaje corporal no engaña, en esta escena hay alguien que tiene el control, alguien que es controlado y obligado a actuar en consecuencia. Y un tercero en medio, que a priori podría decirse que cabría esperar de él cierta objetividad a tenor de su expresión, pero que seguramente si se le pusiera en la disyuntiva de tomar partido…

