Desde el inicio, ya empezó a preguntarse por todos los porqués. A la altura del noveno, tuvo la impresión de que iban a ser muchos, y todos ellos consistentes, sólidos, deterministas. A la altura del octavo, se acordó de sus padres: maltratadores, ausentes, indiferentes. A la altura del séptimo, aparecieron varias de sus novias: pragmáticas, egoístas, inconstantes. A la altura…
