Antaño, las traiciones, las felonías, los cambios de bando, se hacían con el mayor sigilo, a la espera de la situación propicia para asestar la puñalada en el momento menos esperado, y el daño para la víctima fuera mayor, y el beneficio para el traidor, el felón o el tránsfuga, fuese el mejor posible. Hoy, las infamias no suceden de…
