No habiendo podido decidir sobre su imprevisto nacimiento, y sin haber tenido nada que ver en la decisión de venir a este mundo, se dijo que desde el mismo instante en que la luz impactara en sus ojos, no dejaría de decir que no a todo, a todo. Primero, lloraría y lloraría, para desesperación de sus padres, familia y vecinos.…
