Hay libros para todo, hay que convenir. Y cuando digo para todo, ha de entenderse en un plano literal. El otro día, revolviendo entre algunos comprados hace tiempo (pero aparcados con rapidez ante una nueva remesa posterior) recalo en uno que debí comprar en algún momento de síndrome de abstinencia, vulgo mono, de un tal Alejandro Rozitchner, de nacionalidad inevitablemente…
