Los egipcios tenían una concepción del alma que difería mucho de la que, por influencia judeocristiana, estamos acostumbrados a tener. Ellos creían que existía un alma, sí, pero para que perdurara tras la muerte del cuerpo al que iba asociada, era preciso que éste se conservara, y no se pudriera. La unión de alma y cuerpo egipcia es conmovedora, pero…

