EL HOMBRE QUE REZABA

EL HOMBRE QUE REZABA

Este hombre entró solo en la catedral de Albi. No portaba maletín, ni libros, ni bolsa alguna. Pese a no ser el momento adecuado, pues el recinto estaba lleno de turistas arrobados por la exuberancia interior del templo, este hombre llegó, se sentó, inclinó la cabeza, y se puso a rezar. O eso parecía. También podía estar pensando, o meditando.…

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