Que la chica adora a su perra, parece claro. Resulta evidente que le encanta su cuerpo delgado y fibroso, sus orejas puntiagudas y alertas, la expresión natural que mantiene siempre (pues los animales no fingen nunca), el hocico alargado, la armonía de su cabeza, el color leonado de su pelo. Le gusta tanto, que le ha hecho cientos de fotos:…

