El motorista huye de la zona que arde. Atrás, el fuego casi lo alcanza. Por fortuna, su moto es veloz, y él es capaz. Se dirige hacia la zona tranquila, donde las llamas no lo perjudiquen. La velocidad es su arma. La rapidez, la única táctica viable: si se queda, muere; si llega al lugar al que se dirige, se…

