En la terraza del ático, el niño aguarda. Sobre las 11 de cada sábado, la vecina del 2º, que huele tan rico, viene a mezclar su aroma con el de la fresca colada que sube en la cesta. El niño sabe de ella sólo unas pocas cosas: que vive en el piso de abajo, que es bajita, que se pasa…
