Hubo un tiempo en que yo miraba al mundo desde abajo, desde mis ojos asustados y penetrantes; en que las órdenes llegaban a cada instante, y siempre desde arriba; en que jugaba pegado al suelo (a las canicas, a hacer carreras de chapas sobre circuitos de tiza, a la rayuela, incluso) y sin poder ver más allá; en que los…
