Viajar te abre la mente. Pero sólo si estás atento a que algo nuevo suceda. Sólo si miras queriendo mirar. Sólo si te sacudes el provincianismo propio y unas cuantas ideas preconcebidas. Si uno se convierte en una esponja desde el momento en que sale de casa, es posible que el nuevo entorno, en el rincón menos esperado, nos ofrezca…

