Conocí Taüll hace años, de la mano de un amigo muy querido a quien, por los vericuetos de una vida azarosa, he perdido la pista. Fue una revelación. No sólo por su docta compañía, ni por lo atípico del viaje, sino por contemplar por primera vez una de mis obras fetiche, que tanto me había gustado estudiar, en su momento,…

