Ayer me eché a mi hambriento coleto otro clásico al que llevaba tiempo queriendo echarle el diente lector y ontológico. Después de otro clásico que, si no me defraudó, me dejó como me hallaba la víspera (Alicia… de Carroll). Pero ayer cayó Cándido, o el optimismo, de Voltaire. ¡Qué ironía aleada de sencillez! ¡Qué forma de repasar insanias contradichas y…
