Caín adoraba a Abel, y era correspondido. Sólo amor exhalaban sus obras. Y cuando ofrecía a Dios sus sacrificios, era lo mejor de sus cosechas lo que entregaba al Supremo Hacedor. Éste, en cambio, prefería lo mejor de los rebaños de Abel, cuando hacía lo propio. Caín no entendía el trato de favor hacia su hermano, y ésa era una…
