No sé los demás, pero yo comencé mi carrera profundamente enamorado de la materia que le da nombre: la Historia. Y a pesar de estudiar en la universidad de León, los mediocres profesores que me tocaron en (mala) suerte no lograron destruir dicho amor. Pero una de ellos logró infligirme una herida que, merced al poco orgullo que aún atesoro,…
