Unas manos ante un piano, inmovilizadas por el artificio de la cámara, no nos indican la naturaleza del sonido que están produciendo al pulsar las teclas. A pesar de la lenta velocidad de obturación, al imprimir una suerte de movimiento difuso a la mano derecha, que parece llevar la iniciativa, no escuchamos nada. Debemos imaginar. Así, dependiendo de la naturaleza…

