Ha vuelto a suceder. Otra ruina más. Ya no recuerdo cuántas me han sobrevenido en mi vida. Estoy condenado a ellas, parece. Soy demasiado sensible. Por eso, debería tener cuidado para no caer en la tentación. Soy demasiado débil, e incurro una y otra vez en el mismo error. Pero mientras ocurre, no me doy cuenta. Sólo vivo, me dejo…
