Llevo una doble vida. Al principio, era muy excitante, y en ambas situaciones lograba disfrutes distintos, complementarios, alternativos: las situaciones se alternaban de un modo delicioso, sin brusquedad alguna. Luego, sin apenas darme cuenta, me fui cansando de tanto cambio cada jornada. Hoy, en las dos ya soy el mismo, hago las mismas cosas, me visto de igual forma, frecuento…
