A las rocas y al mar no les interesan nuestras cuitas. Les resbalan las preocupaciones que nos atribulan a diario. Lo suyo es un combate a muerte en el que ninguno vencerá al final, y cualquier batalla ganada hoy supone una derrota y un nuevo comienzo mañana. No nos escuchan. No les interesamos. Ellos saben que el secreto de su…

