Un día redondo puede comenzar tras haber dormido dos horas más de lo que la cotidianidad marca durante la semana. Ha de ser al lado de quien más se quiere, y alear el progresivo despertar con unos cuantos mimos, unas cuantas palabras y unas cuantas risas, que pongan el cerebro en la disposición adecuada para arrancar la jornada. A continuación,…
