El tiempo es maravilloso. Tras la ventisca, las montañas lucen blancas y brillantes. El frío no es un obstáculo. Al contrario, un acicate. El sol invita a todos a desperezarse y a colapsar los remontes, como han decidido ese fin de semana. Yo, en cambio, tengo otros planes porque estos días trabajo. Como había calculado, los carámbanos tienen un tamaño…

